Este es un espacio para estar con ustedes. De la manera que me gusta hacerlo ...escribiendo.
miércoles, abril 04, 2007
Empezar de nuevo
para que se acuerden de aquellos que sufren las inundaciones...
pero también para nosotros mismos.
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Yo le tenía miedo a la oscuridad,
hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos,
hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y
por los porteños,
hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullóver nuevo,
hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
hasta que tuve hambre.
Yo desconfiaba de la tez cobriza,
hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas,
hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino,
hasta que aquella noche lo sentí llorar
hasta ahogarse.
Yo no me acordaba de los ancianos,
hasta que tuve que participar en los rescates.
Yo no sabía cocinar,
hasta que tuve frente a mí una olla con arroz
y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras,
hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
hasta que todos nos transformamos en
seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
hasta que de a cientos me tendieron sus manos
solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían
mis próximos años,
pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria,
tal vez por eso ahora no recuerde a todos,
pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.
Yo no te conocía,
ahora eres mi hermano.
Teníamos un río,
ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío.
Gracias a Dios.
Vamos a empezar de nuevo.
Carlos Guillermo Garibay
Ventinueve ....
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Ser pobre,
definitivamente pobre en estas tierras,
sin destino, sin futuro,
condenado por todas las horas
de tu vida
a permanecer al margen,
afuera,
al costado.
Ser pobre sin destino,
ser carne con precio
vil
para el mercado infinito
donde cotiza
la carne humana.
Ser pobre
y condenado a creer
una y otra vez
en las promesas y las luces
de las jornadas pasajeras
de los políticos perdurables.
Ser pobre
y con el agua a la cintura
cargar,
una y otra vez
irremediablemente,
los pocos bártulos,
la ropa vieja,
algún pedazo de la historia familiar
y caminar,
otra vez sin rumbo,
siguiendo la huella
de los otros pobres
que borra el agua.
Saber que otro pisó ahí
donde ahora no queda marca
saber que otro lloró ahí
donde no queda marca
saber que otro suplicó ahí
(tal vez yo mismo)
donde ya no queda marca.
La próxima lluvia,
el próximo río,
la próxima puesta en escena
de la obra
que todos parecemos condenados
a protagonizar.
Ser pobre,
ser carne con precio,
ser voto con nombre,
ser agua
transcurrir.
Carlos Guillermo Garibay
martes, abril 03, 2007
El Mate
Mientras estudiaba en el colegio secundario -Colegio Nacional Nº 1 Martín de Moussy-, mis tomadas de mate eran muy esporádicas. Sencillamente no recuerdo haberme preparado mate en mi casa. Pero sí era frecuente que con mis amigos tomara algunos, de cualquier manera no era algo a lo que estaba acostumbrado.
Todo cambió cuando salí de la ciudad y fui a estudiar a Entre Ríos, provincia que he adoptado.
Las largas horas de estudio solitarias y la imposibilidad la mayor parte de las veces, de hablar con alguien, hicieron que mirara con otros ojos a dicha costumbre.
Empecé a comprender cómo hacerlo, cómo cebarlo, cómo controlar la temperatura del agua.
Tampoco compro cualquier yerba mate, trato de elegir la que mejor se “saborea”. He escuchado de boca de mis amigos, que eligen una yerba que no sea tan amarga, y les digo que “la amargura” no es un defecto sino su cualidad distintiva.
Hoy encontramos en Internet muchas referencias a esa bebida, desde una página en Wikipedia hasta un sitio en Inglaterra que vende dicha planta.
También existen errores, como decir que es una bebida que consumen los gauchos. No creo que exista una sola provincia que no consuma yerba mate, en sus distintas variaciones.
Pero hay algo que a mi me produce mucho placer, no es sólo la bebida y sus propiedades, sino su capacidad de aunar, de establecer algún tipo de relación con otro o con alguna cosa u objeto. Me explico mejor, en algunos casos -dada mi profesión- me encuentro solo frente a la computadora y a una larga jornada, muy larga. La única manera de sentirme “acompañado” es con un mate. Parece una entelequia, lo sé, pero no creo ser el único al que le sucede algo similar.
No me quiero detener en los placeres de tomar mate con alguien, creo que se ha escrito mucho al respecto, y lo único que estaría haciendo es una repetición de lugares comunes.
Afirmo sin temor a equivocarme que no existe ninguna otra bebida que se le parezca, y no me refiero a su sabor particular, sino a lo que he explicado antes, a su capacidad de aunar.
Tal vez su misticismo provenga de hace muchos años, cuando los guaraníes -naturales de la tierra- consumían “caá” un fino polvo producido por la molienda de la planta. Atribuye Ruiz Díaz de Guzmán, en su historia escrita en el año 1612 a Hernando Arias de Saavedra, el descubrimiento del uso de las hojas de yerba mate en 1592.
En el año 1903 se hace la primera plantación en San Ignacio, Misiones. Todo lo demás es historia conocida.
viernes, marzo 30, 2007
La cercanía
nunca confesadas,
de flores nunca miradas,
de lluvia nunca sentida,
de tanto amor
siempre adormecido.
Bajo la pérgola de la siesta
me asoma tímidamente la sombra
en la noche, tarde
siempre tarde en la tarde.
Ese era mi jardín
revuelto por el viento de las
horas que pasaron y no
volverán.
Ya no.
Fui acariciado por ese tiempo,
las escaleras, el rocío,
el camino que me encadenó
a éste sueño,
a ésa noche de sueños,
cuando todo fue verdadero,
real e incontestable.
miércoles, marzo 21, 2007
quia vocasti me
tan llena de estrellas que no puedo
mirar sin que estalle el día
en aquel sol que nace de lo alto.
Me nubla el corazon el día
tan lleno de viento
que no lo puedo seguir, no lo alcanzo
y ella se va,
siempre tan distante.
Me doblo de amor
cuando veo las alas de
aquella mariposa que dejé
escapar de mis manos.
Me canso de tanto amar
cuando escucho mi nombre
en el destierro,
cuando supe que Alguien
me amó primero
para dejarme acompañado
con esa letanía
que se escucha
solo en el temple de aquella noche...
sin estrellas ni soles.
viernes, marzo 02, 2007
Miro hacia abajo
Recuerdo todo. Demasiado.
Con mis hermanos vivíamos en las afueras de la ciudad, unos 12 km. Hoy esa distancia no asustaría a nadie, pero estamos hablando de finales del año 1960, y en una provincia donde casi todo era selvático.
Las visitas de los familiares y amigos eran casi nulas, así que, la llegada de alguien era todo un acontecimiento.
En una oportunidad vino a visitarnos una prima hermana de mi madre con su hijo. Venían de lejos y se quedaban sólo unos días. Fueron unos días maravillosos, de juegos de niños, de conversaciones, de asombros.
Cuando ellos se fueron, lloraba en silencio, mientras hacía mis tareas. Recuerdo a mi amada abuela preguntándome que me pasaba, y yo no respondía nada.
Me dolía. Me dolía el corazón.
Años después supe que todas las partidas a las que asistí, tuvieron el mismo efecto, me dejaron una huella honda de pena.
Mi niñez creo que fue un vaticinio de mi soledad, de mi silencio, de mi mirada profunda.
De mi eterna espera.
Te miro desde lejos
decadente sombra que marchas
sobre tus pies
te apoyas en uno y los otros
son prestados por tullidos
de espíritu que claman, a voces,
que abandones el intento de construirte
a tí misma, tú, que no eres más que una
imperfecta, pésima imagen que no tienes
de tí.
Das pena, antes tu compañía
era el bálsamo para todas aquellas
tardes, nunca redimidas del todo.
Das alegría, cuando tu forma
no se refleja en el cielo,
aquel que espera, y que nunca descansa.
¿Qué haré contigo, pésima amiga?
No me abandonas, me sigues, me torturas,
no puedo sino tenerte conmigo,
pero no me hablas, y ya no puedo
alcanzarte cuando corro entre estos vientos.
¡Llévame antigua barca!
Déjame desangrarme de amor,
quizá algún día, pueda desandar tus pasos
y tus manos ya no acariciarán más mi rostro
y mi última lágrima no será para tí.
miércoles, febrero 28, 2007
Génesis y líderes
a menos que tengamos el coraje
de perder de vista la costa.
Vivimos dentro de una zona de comodidad
donde nos movemos; creemos que eso es
lo único que existe.
Dentro de esa zona está todo
lo que sabemos y todo lo que creemos.
Viven nuestros valores, nuestros miedos
pero también nuestras limitaciones.
En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
Todo lo conocido, cotidiano y fácil.
Es nuestra zona de confort y por lo general
creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir.
Tenemos sueños, queremos resultados extraordinarios,
buscamos oportunidades pero no siempre estamos
dispuestos a correr riesgos, no siempre estamos
dispuestos a transitar caminos difíciles o incómodos.
Nos conformamos con lo que tenemos,
creemos que es lo único y posible y
aprendemos entonces a vivir desde la resignación.
El liderazgo es la habilidad que podemos adquirir
cuando aprendemos a ampliar nuestra zona de comodidad.
Cuando estamos dispuestos a correr riesgos.
Cuando aprendemos a caminar en la cuerda floja.
Cuando estamos dispuestos a levantar la vara
que nos regaló Dios y que mide nuestra potencialidad.
Un verdadero líder tiene seguridad en sí mismo,
tanto como para permanecer solo,
coraje para tomar las decisiones más difíciles,
audacia para transitar hacia lo nuevo con pasión
y ternura suficiente para escuchar las
necesidades de los demás.
El hombre no busca ser un líder, se convierte
en líder por la calidad de sus acciones
y la integridad de sus intentos.
Los lideres son como las águilas,
no vuelan en bandadas, los encuentras
cada tanto y volando solos...
Nadie vendrá a rescatarnos.
Nadie cortará la rama,
nosotros somos los magos.
El futuro está en nuestras manos.
Solo necesitamos comenzar....AHORA.
viernes, febrero 23, 2007
Irremediablemente encontrado
me mueve, me mueve la letanía de todas
esas horas inconclusas,
del llanto de aquellos que se perdieron en el tiempo
de aquellos que no supieron darte una mirada.
Cuando no escucho las voces de los ángeles
todo me parece un fuego fatuo
algo que ni siquiera permanece un instante
solo el aliento, tu voz y tu lágrima.
Cuando escucho el llanto de los ángeles
me mueve la prisa por encontrarte
en este efímero destierro,
pero siento tu hálito
y mi camino es más sencillo.
Cuando no escucho nada
la melodía de aquel viejo piano
vuelve a mí,
para no quedarse, para perderse
en todos esos inconclusos amaneceres.
viernes, febrero 16, 2007
El anciano y mi sombra
Ya tus pies desandaban el camino;
no ibas, sino que volvías siempre del mismo lugar,
buscando e interrogando con tu mirada tibia, tenue
a la luz del ocaso que presagiaba tus anocheceres.
Nunca volverás al destierro noble anciano
tus manos acariciando la corteza de los árboles
¡Ah! ¡los árboles! los árboles, me dices
pero yo no entiendo.
No entiendo la lejanía de esas hojas
blancas de tanta vida, de tanto sol
nunca adormecido.
Quizás fui yo el que te tomé de la mano
aquella noche de fraguas de almas
y eras tú el que me abrazabas
en las noches.
Bendito en tu vejez, anda, no esperes
la barca que se aleja
sube ahora nuevamente la colina,
te esperaré en lo más alto,
sabré darte mi mano
para que alcances el último destino
y tú me ayudes
para que abrace todos esos árboles.
De que manera ...
¿De qué manera?
Te saludo y te invoco todos los días, como me enseñaron mis padres y mis abuelos, y Tú te encargaste de enseñarme a hacerlo mejor con el paso de los años.
Tu Misa me acerca...pero no me alcanza. El amor de mi familia, me muestra un poco de Tu amor, y sigo, siempre adelante.
¿Cuándo llegaré a ver Tu Rostro?
¿Cuándo me tomarás de la mano mi Señor y mi Todo?
¿Cuándo pronunciarás mi nombre en este destierro?
Yo estaré aquí mi Cristo, con mis hermanos, con mi silencio, con mi pobre ejemplo, con mi fidelidad, con mis ojos mirando siempre al cielo prometido...
Que mi vida no sea vana Señor, que brilles Tú y no yo.
Pero no me abandones mi Roca y mi Refugio, te amo tanto Jesús.
No me abandones.
viernes, febrero 09, 2007
Mi lápida
Un poco de humor II
Un poco de humor I
martes, febrero 06, 2007
Me siento solo...
Las imágenes se suceden en mi memoria una y otra vez, sin pausa, aquietantes y llenas de vida al mismo tiempo. Veo a mi abuelo Luis volviendo de su trabajo, todos los días. En esa época ya tenía más de 70 años y seguía haciendo todo lo posible para ayudar a la familia. Trabajaba como tenedor de libros en una empresa de electrónica que tenía por nombre al dueño de la firma, Günter Wörbach. Recuerdo haber ido varias veces, lo recuerdo haciendo los libros contables con plumín y tinta china. Los números se escribían de derecha a izquierda, para no equivocarse en los casilleros.
Esos libros eran perfectos, prolijos, metódicos. Hablaban por sí mismos acerca de quién los escribía. Y yo miraba atentamente. Quizá de ahí mi manía -atenuada ahora- por el orden y las normas.
Recuerdo a mi madre y a su madre, también trabajar sin descanso, pero siempre había tiempo -tarde en la tarde- para escuchar el piano y su voz.
¿Porque no puedo reproducir esos espacios?
¿Porque ese gravoso silencio ha muerto en las ruinas de las calles?
La noche no es más que el presagio,
la nocturna forma del sol que nace de lo alto.
ernst
lunes, febrero 05, 2007
Hijo y sobrinos I
Vidas de niños
"Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra, atravesado por un rayo de sol, y de pronto...anochece".Esa hermosa oración corresponde a Salvatore Quasimodo, premio Nobel de Literatura del año 1964. Los cinco niños de la foto son mis hermanos y mis amados primos, María Marta y Enrique.
El que está al frente, es Federico, el que conversa con María Marta soy yo, el que está subido a una columna es Enrique, y la otra niña es mi querida hermana Verónica Susana. Creo que corría el año de 1974...ya había anochecido para todos nosotros.
Mi hermano I
Este es uno de mis queridos hermanos, se llama Luis Federico Ignacio, pero le decimos Federico. Es el que tiene el mono azul.Esta foto es actual, es en Córdoba en una competencia de largo aliento.
Romance de la luna
ROMANCE DE LA LUNA
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.





