Cuando las aristas de la vida comienzan a perder sus formas para no detener al viento tranquila y mansamente, la encrucijada de cualquier mirada humana se centra en lo que pudo haber hecho, en lo que dejará de hacer y en lo que hará.
En ésta esquina me siento y cavilo sobre todo lo que he vivido y la muerte se me hace más fraterna y con un sentido de infinitud que no conocía antes o, al menos, desconocía.
No he encontrado en mi vida un sentido más personal que éste, de un lado la mirada profunda y del otro lo que no miraré más.
Muchos años sintiéndome una vasija rota llena de barro, me han sumido en una quietud de la que me fue difícil salir.
No atisbo los tiempos, y el llamado fue hecho desde la infinitud.
Y sigo aquí, en la esquina de la vida, hasta que el presagio me cierre los ojos y vuelva a mi hogar.
Este es un espacio para estar con ustedes. De la manera que me gusta hacerlo ...escribiendo.
viernes, octubre 31, 2008
martes, mayo 27, 2008
La Inevitable Repetición
Cuando dejamos de transitar el mundo de la adolescencia -en realidad, algunos lo hacen, otros se quedan- iniciamos un peregrinar signado por las responsabilidades que se nos adjuntan de acuerdo a nuestras profesiones u oficios.
Algunas de ellas tienen el mismo carácter que el correo no deseado (SPAM), no los queremos, pero allí están y en muchos casos, debemos hacernos cargo para tomar las acciones que corresponden.
Llegando a una edad madura y si hiciéramos un esfuerzo por ver en retrospectiva, veríamos que todos los hechos de nuestra vida conjuntamente con las decisiones que hemos tomado en consecuencia, son hechos repetibles.
Nos parece que son diferentes porque nuestra visión y perspectiva del mismo acto ha cambiado porque hemos ¿madurado?.
Ahora bien, si esta presunción es verdadera, ¿porque repetimos exactamente el mismo proceder que antaño?
Somos incapaces de retener nuestras acciones, porque todo es fatuo, momentáneo y mortal. La idea de trascendencia se ha perdido, hemos cambiado la mirada honda por el mirar sin retorno, vacío e inconcluso.
La inevitable repetición de quedarse siempre en un instante.
Algunas de ellas tienen el mismo carácter que el correo no deseado (SPAM), no los queremos, pero allí están y en muchos casos, debemos hacernos cargo para tomar las acciones que corresponden.
Llegando a una edad madura y si hiciéramos un esfuerzo por ver en retrospectiva, veríamos que todos los hechos de nuestra vida conjuntamente con las decisiones que hemos tomado en consecuencia, son hechos repetibles.
Nos parece que son diferentes porque nuestra visión y perspectiva del mismo acto ha cambiado porque hemos ¿madurado?.
Ahora bien, si esta presunción es verdadera, ¿porque repetimos exactamente el mismo proceder que antaño?
Somos incapaces de retener nuestras acciones, porque todo es fatuo, momentáneo y mortal. La idea de trascendencia se ha perdido, hemos cambiado la mirada honda por el mirar sin retorno, vacío e inconcluso.
La inevitable repetición de quedarse siempre en un instante.
viernes, mayo 02, 2008
¿Qué sucede?
El miércoles 30 de abril de 2008 fallece en un accidente mi mejor amigo, en Posadas, Misiones (RA). Tenia 44 septiembres. No sé como recordarlo, no sé como olvidarlo...no sé nada.
Su nombre: Marcelo Roberto Molina, ingeniero en construcciones. Habíamos compartido tantas cosas de la adolescencia y de la juventud.
Una persona solitaria, se había quedado sin sus padres, y de su familia no quedaban varones. El era el último...y ahora ya no queda nada.
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No pude estar. Los amigos en común estaban todos. Perdí dos amigos en el término de 6 meses.
Perdí más que eso, me perdí a mi mismo en una nebulosa solitaria que nunca esperé que me envolviera.
Lo único que retengo son sus nombres en el tiempo, me seguirán indubitablemente...hasta el fin de mis días.
Su nombre: Marcelo Roberto Molina, ingeniero en construcciones. Habíamos compartido tantas cosas de la adolescencia y de la juventud.
Una persona solitaria, se había quedado sin sus padres, y de su familia no quedaban varones. El era el último...y ahora ya no queda nada.
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Marcelo Molina
QEPD
Falleció el 30/04/08
Ernesto Andrés Zapata Icart (a) y familia participan con profundo pesar la desaparición física de su gran amigo Marcelo y acompañan a su familia en tan doloroso momento.
Marcelo querido: tu ausencia no borrará tus recuerdos en mi infancia, los dolores y alegrías compartidos, el tereré y las charlas largueras. Sólo lloraré tu ausencia y hasta que Dios me llame para estar nuevamente contigo. Tu siempre Amigo "Negro".
------------------------------------------------------------------------------------------------------------No pude estar. Los amigos en común estaban todos. Perdí dos amigos en el término de 6 meses.
Perdí más que eso, me perdí a mi mismo en una nebulosa solitaria que nunca esperé que me envolviera.
Lo único que retengo son sus nombres en el tiempo, me seguirán indubitablemente...hasta el fin de mis días.
miércoles, febrero 27, 2008
La mirada
Es recurrente la forma en que me miras. Un suave deslizarse entre murmullos confundidos y unas pocas palabras que no alcanzan.
No tienes tiempo para acercarte, aunque creo que los espacios conquistados no son más que uno mismo desplegado allí.
La crítica de tu silencio, casi perpetuo hoy, me hace pensar en cuánto camino anduviste para llegar hasta aquí. Que no sea vana tu mirada niña luna, niña luna.
No tienes tiempo para acercarte, aunque creo que los espacios conquistados no son más que uno mismo desplegado allí.
La crítica de tu silencio, casi perpetuo hoy, me hace pensar en cuánto camino anduviste para llegar hasta aquí. Que no sea vana tu mirada niña luna, niña luna.
Y van ...
Hace mucho que no escribo, lamentablemente casi siempre lo hago cuando suceden cosas que no debieran suceder, o al menos, debieran suceder un poco más tarde.
El 22 de octubre del año pasado falleció otro amigo mío, Carlos Jabornisky. Sólo 43 años, un amigo de casi toda mi vida adolescente, compañero de rugby del Tacurú Country Club de la ciudad de Posadas, en Misiones, Argentina.
Nos conocimos en el club, no íbamos al mismo colegio, el iba al Colegio Roque Gonzalez de Santa Cruz y yo al Colegio Nacional N° 1 "Martín de Moussy".
Pero el rugby tiene la particularidad de crear amistades que perduran en el tiempo. Lo recuerdo como un gran jugador, era primer o segundo "inside", aunque a veces jugaba como "medio apertura". Era formidable cuando corría, no era muy veloz, pero levantaba tanto las piernas para correr, que era muy dificíl hacerle un "tackle". También tenía la particularidad de tener un muy buen manejo de cintura...espectacular.
Los fines de semana era frecuente encontrarnos en los boliches de moda -Power, Fechorías-, y divertirnos con el resto del equipo.
También eran obligadas las visitas anuales de fin de año en su casa. No sé cómo nos aguantaban sus padres.
Hacía muchos años que no lo veía.
El fin de año pasado volví a repetir la rutina de ir a su casa, después de larga ausencia. Esta vez para encontrarme con sus hermanos y sus padres. Vi a su esposa y sus hijas.
Me parecía que él iba a aparecer en cualquier momento, pero sólo estaba mi letánica presencia.
Te quiero mucho "Cabezón".
El 22 de octubre del año pasado falleció otro amigo mío, Carlos Jabornisky. Sólo 43 años, un amigo de casi toda mi vida adolescente, compañero de rugby del Tacurú Country Club de la ciudad de Posadas, en Misiones, Argentina.
Nos conocimos en el club, no íbamos al mismo colegio, el iba al Colegio Roque Gonzalez de Santa Cruz y yo al Colegio Nacional N° 1 "Martín de Moussy".
Pero el rugby tiene la particularidad de crear amistades que perduran en el tiempo. Lo recuerdo como un gran jugador, era primer o segundo "inside", aunque a veces jugaba como "medio apertura". Era formidable cuando corría, no era muy veloz, pero levantaba tanto las piernas para correr, que era muy dificíl hacerle un "tackle". También tenía la particularidad de tener un muy buen manejo de cintura...espectacular.
Los fines de semana era frecuente encontrarnos en los boliches de moda -Power, Fechorías-, y divertirnos con el resto del equipo.
También eran obligadas las visitas anuales de fin de año en su casa. No sé cómo nos aguantaban sus padres.
Hacía muchos años que no lo veía.
El fin de año pasado volví a repetir la rutina de ir a su casa, después de larga ausencia. Esta vez para encontrarme con sus hermanos y sus padres. Vi a su esposa y sus hijas.
Me parecía que él iba a aparecer en cualquier momento, pero sólo estaba mi letánica presencia.
Te quiero mucho "Cabezón".
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