Este es un espacio para estar con ustedes. De la manera que me gusta hacerlo ...escribiendo.
miércoles, febrero 28, 2007
Génesis y líderes
a menos que tengamos el coraje
de perder de vista la costa.
Vivimos dentro de una zona de comodidad
donde nos movemos; creemos que eso es
lo único que existe.
Dentro de esa zona está todo
lo que sabemos y todo lo que creemos.
Viven nuestros valores, nuestros miedos
pero también nuestras limitaciones.
En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.
Todo lo conocido, cotidiano y fácil.
Es nuestra zona de confort y por lo general
creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir.
Tenemos sueños, queremos resultados extraordinarios,
buscamos oportunidades pero no siempre estamos
dispuestos a correr riesgos, no siempre estamos
dispuestos a transitar caminos difíciles o incómodos.
Nos conformamos con lo que tenemos,
creemos que es lo único y posible y
aprendemos entonces a vivir desde la resignación.
El liderazgo es la habilidad que podemos adquirir
cuando aprendemos a ampliar nuestra zona de comodidad.
Cuando estamos dispuestos a correr riesgos.
Cuando aprendemos a caminar en la cuerda floja.
Cuando estamos dispuestos a levantar la vara
que nos regaló Dios y que mide nuestra potencialidad.
Un verdadero líder tiene seguridad en sí mismo,
tanto como para permanecer solo,
coraje para tomar las decisiones más difíciles,
audacia para transitar hacia lo nuevo con pasión
y ternura suficiente para escuchar las
necesidades de los demás.
El hombre no busca ser un líder, se convierte
en líder por la calidad de sus acciones
y la integridad de sus intentos.
Los lideres son como las águilas,
no vuelan en bandadas, los encuentras
cada tanto y volando solos...
Nadie vendrá a rescatarnos.
Nadie cortará la rama,
nosotros somos los magos.
El futuro está en nuestras manos.
Solo necesitamos comenzar....AHORA.
viernes, febrero 23, 2007
Irremediablemente encontrado
me mueve, me mueve la letanía de todas
esas horas inconclusas,
del llanto de aquellos que se perdieron en el tiempo
de aquellos que no supieron darte una mirada.
Cuando no escucho las voces de los ángeles
todo me parece un fuego fatuo
algo que ni siquiera permanece un instante
solo el aliento, tu voz y tu lágrima.
Cuando escucho el llanto de los ángeles
me mueve la prisa por encontrarte
en este efímero destierro,
pero siento tu hálito
y mi camino es más sencillo.
Cuando no escucho nada
la melodía de aquel viejo piano
vuelve a mí,
para no quedarse, para perderse
en todos esos inconclusos amaneceres.
viernes, febrero 16, 2007
El anciano y mi sombra
Ya tus pies desandaban el camino;
no ibas, sino que volvías siempre del mismo lugar,
buscando e interrogando con tu mirada tibia, tenue
a la luz del ocaso que presagiaba tus anocheceres.
Nunca volverás al destierro noble anciano
tus manos acariciando la corteza de los árboles
¡Ah! ¡los árboles! los árboles, me dices
pero yo no entiendo.
No entiendo la lejanía de esas hojas
blancas de tanta vida, de tanto sol
nunca adormecido.
Quizás fui yo el que te tomé de la mano
aquella noche de fraguas de almas
y eras tú el que me abrazabas
en las noches.
Bendito en tu vejez, anda, no esperes
la barca que se aleja
sube ahora nuevamente la colina,
te esperaré en lo más alto,
sabré darte mi mano
para que alcances el último destino
y tú me ayudes
para que abrace todos esos árboles.
De que manera ...
¿De qué manera?
Te saludo y te invoco todos los días, como me enseñaron mis padres y mis abuelos, y Tú te encargaste de enseñarme a hacerlo mejor con el paso de los años.
Tu Misa me acerca...pero no me alcanza. El amor de mi familia, me muestra un poco de Tu amor, y sigo, siempre adelante.
¿Cuándo llegaré a ver Tu Rostro?
¿Cuándo me tomarás de la mano mi Señor y mi Todo?
¿Cuándo pronunciarás mi nombre en este destierro?
Yo estaré aquí mi Cristo, con mis hermanos, con mi silencio, con mi pobre ejemplo, con mi fidelidad, con mis ojos mirando siempre al cielo prometido...
Que mi vida no sea vana Señor, que brilles Tú y no yo.
Pero no me abandones mi Roca y mi Refugio, te amo tanto Jesús.
No me abandones.
viernes, febrero 09, 2007
Mi lápida
Un poco de humor II
Un poco de humor I
martes, febrero 06, 2007
Me siento solo...
Las imágenes se suceden en mi memoria una y otra vez, sin pausa, aquietantes y llenas de vida al mismo tiempo. Veo a mi abuelo Luis volviendo de su trabajo, todos los días. En esa época ya tenía más de 70 años y seguía haciendo todo lo posible para ayudar a la familia. Trabajaba como tenedor de libros en una empresa de electrónica que tenía por nombre al dueño de la firma, Günter Wörbach. Recuerdo haber ido varias veces, lo recuerdo haciendo los libros contables con plumín y tinta china. Los números se escribían de derecha a izquierda, para no equivocarse en los casilleros.
Esos libros eran perfectos, prolijos, metódicos. Hablaban por sí mismos acerca de quién los escribía. Y yo miraba atentamente. Quizá de ahí mi manía -atenuada ahora- por el orden y las normas.
Recuerdo a mi madre y a su madre, también trabajar sin descanso, pero siempre había tiempo -tarde en la tarde- para escuchar el piano y su voz.
¿Porque no puedo reproducir esos espacios?
¿Porque ese gravoso silencio ha muerto en las ruinas de las calles?
La noche no es más que el presagio,
la nocturna forma del sol que nace de lo alto.
ernst
lunes, febrero 05, 2007
Hijo y sobrinos I
Vidas de niños
"Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra, atravesado por un rayo de sol, y de pronto...anochece".Esa hermosa oración corresponde a Salvatore Quasimodo, premio Nobel de Literatura del año 1964. Los cinco niños de la foto son mis hermanos y mis amados primos, María Marta y Enrique.
El que está al frente, es Federico, el que conversa con María Marta soy yo, el que está subido a una columna es Enrique, y la otra niña es mi querida hermana Verónica Susana. Creo que corría el año de 1974...ya había anochecido para todos nosotros.
Mi hermano I
Este es uno de mis queridos hermanos, se llama Luis Federico Ignacio, pero le decimos Federico. Es el que tiene el mono azul.Esta foto es actual, es en Córdoba en una competencia de largo aliento.
Romance de la luna
ROMANCE DE LA LUNA
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.





