viernes, marzo 02, 2007

Te miro desde lejos

Ya no recorro tu lejanía,
decadente sombra que marchas
sobre tus pies
te apoyas en uno y los otros
son prestados por tullidos
de espíritu que claman, a voces,
que abandones el intento de construirte
a tí misma, tú, que no eres más que una
imperfecta, pésima imagen que no tienes
de tí.

Das pena, antes tu compañía
era el bálsamo para todas aquellas
tardes, nunca redimidas del todo.
Das alegría, cuando tu forma
no se refleja en el cielo,
aquel que espera, y que nunca descansa.

¿Qué haré contigo, pésima amiga?
No me abandonas, me sigues, me torturas,
no puedo sino tenerte conmigo,
pero no me hablas, y ya no puedo
alcanzarte cuando corro entre estos vientos.

¡Llévame antigua barca!
Déjame desangrarme de amor,
quizá algún día, pueda desandar tus pasos
y tus manos ya no acariciarán más mi rostro
y mi última lágrima no será para tí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No entiendo esto, NECESITO saber que estabas pensando cuando lo escribiste si es tuyo.

Es feo, y lleno de misterio, me pasan mil cosas posibles por la cabeza, pero primero para saber qué es necesito saber para quién es, de todos modos si es algo DEMASIADO tuyo no deberías haberlo publicado.

Besis

Andrea
(no te ofendas por mi curiosidad, si tenés que decir QUE TE IMPORTA DECILO)

Unknown dijo...

No me ofende tu curiosidad. El verso libre es para una sombra, sólo eso. No pensé en nadie. Pero es tan general que puede ser usado para muchas cosas.

Ernst