Esto me pasó. Y lo cuento no porque sea un evento extraordinario, lleno de riqueza y profundidad intelectual, sino porque demuestra el desprecio o la desatención que existe en nuestro país hacia el consumidor. Es una nadería, pero..."para muestra basta un botón" como dice el refrán español.
Situación: Compra de una grampa en "eLe" (90· grados) para aberturas.
Objetivo de la grampa: Elemento de fijación de la abertura a la mampostería, va fijado al marco de las aberturas.
Valor aprox. en el mercado: U$S 0,30 por pieza
Lugar ideal de compra: ferretería (quincalla, ferrajaría, hardware store, etc).
Comienzo del peregrinar
De la colocación de aberturas anteriores tenía un modelo idéntico al que estaba buscando, así que partí alegremente alrededor de las 16:30 horas. Me dije a mí mismo que una hora y media era más que suficiente para comprar ese único objeto, ya que a las 18:00 tenía una reunión con los socios de la empresa.
Tomo el colectivo y me deja en la esquina de un negocio de herrajes para aberturas y a dos cuadras de la ferretería que estaba buscando. Se los juro, me paré delante del primero y me dije: "...voy a entrar a preguntar, no me cuesta nada". Pero no lo hice. ¿Leyeron? No lo hice.
Seguí caminando las dos cuadras y llegué a la ferretería. Aquí me detengo a ubicarlos en ese negocio. Esta no es una ferretería cualquiera, es "la ferretería". Por ejemplo, si ustedes quieren "...esa cosita que se mete o engancha en un aparato que da vueltas y hace agujeros..." amablemente el vendedor les dirá que se llama "mecha" y el aparato que da vueltas "taladro". Otra situación es: "...quiero el estromboncio de baja para encuadrar la cama que se me cayó..." y el vendedor traerá amablemente dicho adminículo...si existe, y si no, se los armará. Respecto del adminículo no es invento mío, me lo contaron. Prometo escribirlo, es gracioso. Pero sigamos con nuestra historia.
Ingreso y voy muy derecho y sin reírme a sacar número para que me atiendan. Miro alrededor y veo que hay unos asientos de plaza, y me ubico en uno de ellos a esperar.
El asiento también se vendía. Sí, leyeron bien, venden asientos para plaza o parques.
La alegría se expresó en mi rostro cuando dijeron mi número, graciosamente le dejo ver al vendedor la muestra que tenía conmigo diciéndole que precisaba 20 de ellos.
Ni siquiera le pregunté si tenía. Es como ir a una farmacia y preguntar si tienen aspirinas, es ridículo, se piden directamente.
¿Qué tipo de respuestas hubieran esperado ustedes? Aventuremos un poco, ¿quieren?
Resp. 1: "...no tenemos señor, pero venga mañana que se lo vamos a conseguir".
Resp. 2: "...no tenemos ése tipo, pero le ofrezco éste otro que cumple la misma función. Pero si prefiere esperar, venga mañana que habrá el que usted busca".
Resp. 3: "...no tenemos. ¡¡¡¡Siguiente número!!!!".
Ninguna de las probables respuestas se dieron. Me respondieron algo que yo no tenía previsto. Se los aseguro.
Resp. no esperada: "...no vendemos éso porque es un "herraje". Vaya a una casa de herrajes de aberturas".
Mientras le decía "gracias" y al no atinar a responder me retiré y miré por última vez al banco de plaza y me dije:"...¡bendito tú que no eres herraje!". Seguía caminando y a mi derecha había una pila de bolsas de tierra para jardín y le impartí la misma bendición.
Cuando salí me acordé de mi decisión de no preguntar en el negocio de herrajes para aberturas...dos cuadras antes.
1 comentario:
Muchas gracias y bienvenida!!!
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