Ustedes se preguntarán el porqué del título. La verdad es que tratando de sacar algo útil de ésta experiencia, me dí cuenta -aquí suenen trompetas y erkes-, que existían lugares comunes en todos los negocios que visité.
Todos, pero todos, tenían un gran volumen visual de mercadería. En criollo, mercadería a la vista. Y que, en realidad, importaba poco y nada el servicio al cliente, lo que importaba era que entrara al negocio, que "viera", que me deslumbrara pensando "...¡aquí voy a encontrar lo que busco!".
No solamente no obtuve lo que quise, sino que me sentí absolutamente desamparado como consumidor. No estaba buscando nada raro, son grampas comunes. Ninguno me ofreció, ni siquiera por piedad, alguna alternativa. Nada. Tampoco me dieron certezas de dónde conseguirlas. Todos supuestos.
Todos éstos negocios, ¿entienden lo que significa la palabra servicio? En mi profesión hago un esfuerzo por ofrecerlo. Y cuando meto la pata -para ser honesto, más veces de las que quisiera- me hago cargo de la situación y la enmiendo. De muchas maneras. No vale la pena explicarlas, ustedes deben saber cuáles de acuerdo a cada caso.
¿No nos merecemos por lo menos éso? ¿Tan mal estamos que no nos damos cuenta?
1 comentario:
Yo creo que entendí - suenen trompetas y erkes aqui también- después de un tiempo en mi profesión (que es la misma que la tuya) que en la mayoría de los casos la palabra servicio = facturar.
Después si el cliente era una persona feliz con tu laburo es otro precio...
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