miércoles, marzo 21, 2007

quia vocasti me

Me cansa la cubierta de la noche
tan llena de estrellas que no puedo
mirar sin que estalle el día
en aquel sol que nace de lo alto.

Me nubla el corazon el día
tan lleno de viento
que no lo puedo seguir, no lo alcanzo
y ella se va,
siempre tan distante.

Me doblo de amor
cuando veo las alas de
aquella mariposa que dejé
escapar de mis manos.

Me canso de tanto amar
cuando escucho mi nombre
en el destierro,
cuando supe que Alguien
me amó primero

para dejarme acompañado
con esa letanía
que se escucha
solo en el temple de aquella noche...
sin estrellas ni soles.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este poema es una respuesta al tuyo, aunque no es mio. Andrú

Poema de la prosperidad

Ni la tristeza, ni la desilusión. Ni la incertidumbre, ni la soledad
NADA ME IMPEDIRÁ SONREÍR.

Ni el miedo, ni la depresión. Por más que sufra mi corazón,
NADA ME IMPEDIRÁ SOÑAR.

Ni la desesperación, ni la ignorancia. Mucho menos el odio o alguna ofensa,
NADA ME IMPEDIRÁ VIVIR.

En medio de las tinieblas, entre los espinos. En las tempestades y en extraviados caminos,
NADA ME IMPEDIRÁ CREER EN DIOS.

Así errando y aprendiendo, todo me será favorable, para que yo pueda siempre evolucionar, p erseverar, servir, cantar, agradecer, perdonar, recomenzar...

QUIERO VIVIR EL DIA DE HOY COMO SI FUESE EL PRIMERO, COMO SI FUESE EL ÚLTIMO, COMO SI FUESE EL ÚNICO.

Quiero vivir el momento de ahora como si aun fuese temprano, como si nunca fuese tarde.

Quiero mantener el optimismo, conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías, para prosperar en mi misión y vivir alegre todos los días.

Quiero caminar con la certeza de llegar. Quiero luchar con la certeza de vencer. Quiero buscar con la certeza de encontrar. Quiero saber esperar para poder realizar los ideales de mi ser.

EN FIN ...
Quiero dar lo máximo de mi, para vivir intensamente y maravillosamente
TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA.

Carlos Alberto Lemberg
(encontrado en la red)